PRUEBA KTM SUPERMOTO 990 R LA ANTIESTRESS,CON RECETA MEDICA

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PRUEBA KTM SUPERMOTO 990 R LA ANTIESTRESS,CON RECETA MEDICA

Mensaje por ACELERA el Miér 15 Dic 2010, 10:56 am

http://www.revistamotoviva.com/pruebas-motos/motos-carretera/102-prueba-ktm-990-supermoto-r-con-receta-medica?showall=1

Más que un medio de transporte, la bomba naranja de KTM funciona como una cura contra la depresión y el aburrimiento.

Su utilización no es apta para todos los públicos... pero esto se debe menos a su radicalidad extrema (perfectamente gobernable gracias a un tacto excelente del acelerador y una entrega bastante progresiva de potencia) que a una facultad oculta a la vista, pero no por eso menos cierta: la capacidad de transformar a quien la conduce.



Esta moto provoca en quien se pone a sus mandos, un cambio similar al que producía el tónico que tomaba el doctor Jekyll. Puedes haber sido un motero tranquilo y respetuoso toda la vida, pero si no haces un esfuerzo de concentración desde el primer minuto, terminarás haciendo el cabra.

A partir del momento en el que sabes que esta moto va ha transformar tu manera de comportarte al volante, puedes aprovechar los momentos previos a subirte a la moto, o incluso los semáforos y los pocos instantes en los que los atascos te obligan a bajar el ritmo para intentar controlar a ese monstruo incívico en el que la Ktm puede convertirte casi sin que te des cuenta, subiéndote la adrenalina cada vez que abres gas.

Recomiendo recitar el manta: “no debo hacer el cabra, no debo abrir el gas, debo cuidar mis puntos y mis huesos más”, o al menos buscar una excusa decente para cuando te paren para “ponerte una receta”... que es lo que puede pasar si cedes a tus instintos.

El Motor
De lo primero que va sobrada la Supermoto R es de motor. Los 999 centímetros cúbicos de este bicilíndrico con cambio de 6 velocidades proporcionan 9,9 kgm de par a 7.000 rpm y 115 caballos dispuestos a empujar con rabia y desde abajo, permitiendo levantar la rueda delantera con un golpe de gas, en las 3 primeras marchas, pero ojo... porque, que se levante sin esfuerzo, no es sinónimo de que pueda hacerse fácilmente.

En primera la moto tiene fuerza de sobra y “pasarse” es relativamente sencillo. Hacerlo a golpe de gas en segunda o con algo de ayuda del embrague en tercera... significa que cuando la rueda delantera vuelva a tocar el suelo, circularas muy por encima de la velocidad legal permitida.

La segunda marcha de esta moto, me gusta más que mi primer novia... en cuanto a las marchas mas altas, están hechas para circular relajadamente a velocidades legales, o para empujar hasta superar los 230 km/h, si es que las multas no te importan y abrazos te aguantan... porque la total ausencia de protección aerodinámica, hacen que mantener según que velocidades, sea una tarea mucho más sencilla para el potente motor, que para el piloto.

El Rugido
Cuando era un chaval, y daba por saco a todo el barrio, con mi seudo-moto (sí... lo confieso, yo era de esos, aunque hoy lo niegue y mire con rabia a los que pasan atronado con sus “dos tiempos”) mi padre acuñó una frase que vale hasta hoy. El decía que íbamos “montados en el ruido”. Lo decía refiriéndose a que nuestros escapes, mas allá de aportarnos una mínimo aumento en nuestras, de por si poco potentes, monturas, nos hacían creer que rodábamos mas rápido de lo que en realidad lo hacíamos. A años luz de aquellos vespinos, el potente rugido del LC8 es uno más de los elementos que emocionan desde el mismo momento en el que el motor se pone en marcha y que invitan a correr solo por el placer de oírlo rugir.Algún día todas las motos serán eléctricas, y los que hemos llevado un LC8 entre las piernas podremos presumir (sin que las próximas generaciones entiendan porque lo hacemos) de haber conducido uno de los bicilíndricos que mejor suena, estando 100% de serie.Su utilización no es apta para todos los públicos... pero esto se debe menos a su radicalidad extrema (perfectamente gobernable gracias a un tacto excelente del acelerador y una entrega bastante progresiva de potencia) que a una facultad oculta a la vista, pero no por eso menos cierta: la capacidad de transformar a quien la conduce.

Esta moto provoca en quien se pone a sus mandos, un cambio similar al que producía el tónico que tomaba el doctor Jekyll. Puedes haber sido un motero tranquilo y respetuoso toda la vida, pero si no haces un esfuerzo de concentración desde el primer minuto, terminarás haciendo el cabra.

A partir del momento en el que sabes que esta moto va ha transformar tu manera de comportarte al volante, puedes aprovechar los momentos previos a subirte a la moto, o incluso los semáforos y los pocos instantes en los que los atascos te obligan a bajar el ritmo para intentar controlar a ese monstruo incívico en el que la Ktm puede convertirte casi sin que te des cuenta, subiéndote la adrenalina cada vez que abres gas.

Recomiendo recitar el manta: “no debo hacer el cabra, no debo abrir el gas, debo cuidar mis puntos y mis huesos más”, o al menos buscar una excusa decente para cuando te paren para “ponerte una receta”... que es lo que puede pasar si cedes a tus instintos.


La parte ciclo


Para juzgar la parte ciclo, es imposible no caer en hacer valoraciones subjetivas. Siempre habrá quien crea que el mejor chasis es aquel que te permiten correr más, o que la mejor postura de conducción... es aquella que te permite hacer mas kilómetros cómodamente.

Ktm ha sabido utilizar el potente LC8 que posee esta moto como corazón de otras donde la prioridad es la polivalencia, la comodidad del conductor, o la conducción deportiva... pero no se centró en nada de ello cuando diseñaron la Supermoto.

En este caso la premisa máxima ha sido pura y exclusivamente la diversión y se nota, porque esta Ktm, es la moto mas divertida que he conducido en mucho tiempo, por encima de la competencia directa, y por encima de “hermanas” naranjas, que comparten el mismo motor pero pueden jactarse de un comportamiento mucho mas racional.

¿Importa entonces que la rueda delantera pierda el contacto con el suelo con facilidad, o que la trasera tienda a levantarse o derrapar cuando los potentes Brembo radiales muerden con fuerza los dos discos flotantes delanteros de 305 mm? ¡Si es lo más divertido del mundo! El comportamiento de la frenada, lejos de transmitir inseguridad, invita a frenar cruzando la moto en cada curva... y jugar a que eres piloto de supermotard mientras vas a comprar el pan.

Las llantas Marchesini de aluminio forjado y la horquilla invertida WP, con regulación de tres vías y tratamiento anti-fricción... no hacen má que rematar este conjunto explosivo, que impresiona desde antes de subirte a la moto.



Comportamiento

Como bien dije al inicio del artículo, el comportamiento más sorprendente, no fue el de la moto, sino el mío. La Supermoto da todo lo que se espera de una máquina tan radical, te muestra el cielo en cada aceleración y te invita a coger las curvas (no solo las de las carreteras, también las esquinas) como un piloto de supermotard, acelerando hasta el punto “sin retorno”, para después frenar con fuerza y confiar en los potentes frenos delanteros, para entrar en cualquier curva haciendo derrapar la rueda trasera y salir dando gas, utilizando casi exclusivamente segunda y tercera para cualquier recorrido que no sea en línea recta.

Pero que algo pueda hacerse... no significa que deba hacerse y, sin embargo... cuando una moto así te invita a jugar, es difícil resistirse.

Lo más duro de probar la Ktm, fue devolverla y aunque suene a tópico debe interpretarse en el sentido literal de la frase. Me muevo a diario con una italiana de cilindrada media que tiene fama de frenar razonablemente bien. Pasar de mi moto a esta no supuso un cambio radical, sin embargo cuando volví a subirme en mi moto después de tres semanas, me llevó varios días acostumbrarme a la ausencia del poder de frenada que pone en tus manos la Ktm. Para ejemplificarlo claramente: casi me manto en la primeros 500 metros, justo después de devolver la Supermoto, por intentar entrar a una rotonda como llevaba haciéndolo desde hacia varios días.


Conclusión

Después de decir lo que he dicho, te perdonaré si te ahorras leer mi conclusión, porque cualquiera que me haya prestado un mínimo de atención, sabe perfectamente lo que voy a decir.

La Ktm es una el mejor remedio que se pueda tener esperando en el parking... para utilizar cada vez que creas que necesitas un motivo para vivir, porque atesora el poder de la diversión asegurada.

Desde mi punto de vista, es la máquina ideal para ser “segunda moto”, no porque no pueda usarse a diario para circular por ciudad, sino porque su poder de tentación es tan grande, que es tan posible como poco recomendable que termines usándola para hacer supermotard urbano mientras vas a comprar el pan.

En cuanto a mi... habría sido má inteligente escribir otro artículo, porque en este he confesado comportamientos pocos apropiados para el conductor responsable que mis jefes presuponen que soy. Espero que al menos sepan entender que no fue mi culpa: “la moto me obligó”.


LO QUE YO DIGO PURO VICIO [img][/img]

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